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De Cuba a Cuba Libre: Mi primera semana como un Chef en Filadelfia
Viajes   03.11.15
El camino de un profesional siempre está en constante movimiento, sobre todo si las metas son solo pequeños escalones que uno mismo se pone y que cuando las alcanza, toma un respiro y dice: Bueno: ¿y ahora qué sigue?

Mi caso creo que es muy similar al del hombre que creó la rueda hace más de 5 000 años y no se conformó con usarla solo para instrumento de alfarería, sino que después pensó en ponerle un eje y que fuera tirada por animales, y así de generación en generación el ser humano pensó que sería mejor ponerle algún accesorio que lo ayudara a que la rueda, o la combinación de 4 ruedas le diera la posibilidad de ir por su cuenta por el mundo. 

 

Yo soy cubano, y desde pequeño mi gran pasión fue cocinar, y así me puse mis propias metas para convertirme en chef, como lograrlas fue un camino largo y difícil, lleno de aciertos, tropiezos y, nunca puedo olvidarlo, de gente que me ayudo en ese camino tan arduo. Recuerdo cuando mi madre, que tanto deseaba que mi sueño se hiciera realidad, me animaba a no dejarme dar por vencido y siempre sacaba de mi las fuerzas para seguir luchando por lograr lo deseado. Aun hoy en los momentos donde más empeño e ideas necesito siento su aliento dándome fuerzas.

 

Al final de 18 largos años todo parecía logrado y  cuando casi todas las metas estaban alcanzadas: chef ejecutivo de un prestigioso restaurant de mi país, y dueño y creador de otro restaurant que era el resultado de años de estudio de Cuba y su cultura culinaria llego la duda: ¿será esto suficiente para mí?  ¿Me conformaré con lo logrado?  Y en mi caso se trata de algo desde dentro de mí, algo muy de mi genética:

 

Quería conocer la comida cubana desde otros puntos de vista, ver como la ven e interpretan en otros lugares, que concepto tienen de Cuba en cuanto a comidas, sabores y combinaciones de platos, por eso decidí venir a Philadelphia, una ciudad con gran movimiento de restaurantes de muchísimos tipos y clases de comidas y donde está ubicado CubaLibre, en este último comenzó mi nueva experiencia profesional.

 

Mi primera semana coincidió con el “restaurant week” de la ciudad, fue una experiencia increíble, comenzar trabajando en la preparación de salsas, bases de cocina y guarniciones, algo muy diferente a como lo hacemos en Cuba sobre todo por la cantidad de preparaciones en función de la afluencia de clientes, pero ver como muchas recetas típicas de mi país son recreadas en una ciudad tan lejana, y como tantas personas desean sentir el sabor de Cuba en estas latitudes.

 

Es obvio que algunas formas de prepararlas se adaptan al gusto americano y a lo que tienen incorporado en su mente como sabores propios cubanos, en muchas se ven combinaciones de otros ingredientes que no son típicos de Cuba pero que hacen buena mezcla y complementan el final del plato, pero algo tan propio de los cubanos como son el arroz blanco y los frijoles negros se mantienen bien cubanos de una forma increíble, cuando los pruebo siento como los sabores llevan mi mente a mi niñez y al olor que salía de la cocina de mi casa cuando mi madre ponía a ablandar los frijoles negros en una olla de presión con un pimiento verde entero y dos hojas de laurel. 

 

Igual de impresionante ha sido ver la fama y aceptación del arroz con pollo, esto algunas de las cosas que hice durante la primera semana. En Cuba el arroz con pollo se convirtió en una época en comida de domingos donde se reunía la familia: Arroz con pollo y Plátanos Maduros (que aunque aquí al igual que en la Florida les dicen maduros para nosotros los cubanos el nombre siempre se dice completo: Plátanos maduros.)

 

Ese arroz con pollo tenía varias formas de acuerdo al gusto de las familias y dependiendo de la zona pero siempre se le decía Arroz con Pollo a la Chorrera y no le podía faltar rociarle una o dos cervezas al final para darle un sabor especial y único.

 

Igual de impresionante ha sido el salón del restaurant, para mi que vengo de Cuba es novedoso ver como si estuvieran en una calle de la Habana Vieja, de esas estrechas donde ves los balcones de las casas y en muchas ocasiones vecinos asomados disfrutando del clima. Ese ambiente de Cuba Libre me hace sentir en mi país, el olor de los sazones, el nombre español de los platos, cada vez que salgo por philadelphia a caminar rumbo al trabajo llego con la sensación maravillosa de sentir que llegue a la Habana caminando, eso ha sido Cuba Libre en mi primera estancia aquí.


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